La feria de Mairena.
Cuadro de costumbres andaluzas en un acto y en verso
de
D. Tomás Rodríguez Rubí.
Madrid: en la imprenta de Yenes, calle de Segovia, núm. 6. 1843.






Introducción

La feria de Mairena es una pieza corta de carácter cómico-costumbrista, en la que se escenifica  cómo Aurora, gitana joven y bella, y Fogaratas, majo y pícaro de mano rápida, culminan su amor.

La obrita se inscribe dentro del que se conoció en el siglo XIX como Género Andaluz.

Quizás lo más destacable sea el esfuerzo de Tomás Rodríguez Rubí por llevar al papel el habla dialectal de sus personajes.

Como curiosidad, señalar que parte de la trama es una reelaboración del poema La venta del jaco, incluido en sus Poesías andaluzas.

Me ciño por completo a la edición de 1843 y sólo enmiendo dos erratas evidentes.










Texto


PERSONAS.

AURORA.
EL TÍO CREPÚSCULO.
FOGARATAS.
ROMERO.
DON JOSÉ.
DON LUIS.
Gitanas, Aguadores y vendedores.-Pueblo de todas las clases de la sociedad que no hablan.
Un jaco.-Canina.-Boca e rapé.



Este cuadro, que pertenece á la Galería Dramática, es propiedad del editor de los teatros moderno, antiguo español y estranjero, quien perseguirá ante la ley al que le reimprima, ó represente en algun teatro del reino, sin recibir para ello su autorizacion, segun previene la real orden inserta en la gaceta de 8 de mayo de 1837, y la de 16 de abril de 1839, relativa á la propiedad de las obras dramáticas.



Acto único.



Vista del campo de Mairena: varios puestos repartidos convenientemente de fruteros, aguaduchos, buñolerias, &c. &c. Concurrencia de gente de todas clases: algazara que se confunde con las voces de los que venden y con el ruido de las guitarras, castañuelas y panderos de una fiesta que se supone dentro.


ESCENA PRIMERA.


FOGARATAS. ROMERO y varios amigos.

Antes dicen á la vez los vendedores.


UNO. ¡Ay que bocas, caballeros! á las bocas e la Isla!
UNA. Cuajá!... cuajaita e los sielos!
AGUADOR. A quién largo un refrigerio? de Tomares... de Tomares! agua e sustansia!!...
JITANA. A mi guñolito rubito, chiquirritito y risao!
(Salen todos, de entre la muchedumbre.)
ROMERO. Fogaratas!... ¿aonde vas?
FOGARATAS. Ejamé, Pepe Romero,
porque estoy e lo mas fiero
que s' ha visto... haseus atrás!
ROMERO. Pero ¿te habrás amoscao
siendo lo mismo que un bronse?
FOGARATAS. Que no!
ROMERO. Qué no? ...¿pues entose...
FOGARATAS. Es que estoy esesperao.
ROMERO. ¡Várgame Dios, Fogaratas!
¿tú con esos trasuores?
con que por unos amores
¿de esa manera te tratas?
¡Por el santo escapulario...
FOGARATAS. Y qué!.., sus paese mal?
acaso, ¿no tié ca cual
el arma dentro e su armario?
Ya sabeis lo que yo soy:
el mas duro entre los duros,
y en los mayores apuros
va la muerte aonde yo voy.
¿Hay alguien que me alse el gayo?
hay alguien que me sustenga?
y ¿hay algun chavó que tenga
el corason con mas cayo?
Y...esime ¿hay algun pilí
ebajo del firmamento,
que estando yo tenga aliento
pa cobrá el barato aquí?
Vaya pues, nombrame alguno;
aonde está, vamos á ver...
teneis razon, no pué ser;
ya sé yo que no hay ninguno.
Pues bueno, con tanto brio,
¿qué quereis? con tal teson,
tengo ahora el corason
como yesca, engurrumio.
Siempre este mi flaco fué:
con lo jombres, poeroso?...
y en viendo un cuerpo garvoso...
s' acabó, me mareé.
ROMERO. Probesiyo!
FOGARATAS. Sí, Romero;
con mala estreya he nasio!
ROMERO. ¡Que te hayas hoy convertio
en un humirde cordero!
FOGARATAS. Pues que!.. ¿acaso mi Auroriya
y aquel aire e bon bi ban,
no vale el que con afan
se jaga un hombre tortiya? 
ROMERO. Hombre... sí, pero no vayas...
FOGARATAS. Si ya estoy esatinao,
y lo que es enamorao
lo estoy hasta las agayas.
ROMERO. Pero güeno, y eya?...
FOGARATAS. Na!
está lo mismo que yo:
asi á entendé me lo dió
el dursor de su mirá.
ROMERO. Entonses estais corrientes
¿ties mas que tirar al güeso?
FOGARATAS. Ay camará! pa haser eso
hay varios incomenientes,
ROMERO. Incomenientes pa tí?
FOGARATAS. Y mu grandes, Romeriyo...
no toques á ese pestiyo...
ROMERO. Y porqué?... aqui estamos... di!
FOGARATAS. Yo me quisiera esahogar 
aqui mesmo, á manos yenas...
pero... ¿pa qué? si mis penas
se van con eso á aumentar.
Ya sabeis que mi jitana
que mi Auroriya, es la flor
que ha nasio e mas primor
en el jardin de Triana.
Que cuando entona-«A un divel...
y aqueyo e la negra estreya...
la gente se va etras d' eya
cual las moscas á la miel.
Y en fin que sus dos luseros
mas oscuros que la noche
cautivan á troche y moche
ya estén gratos, ya severos.
Pues cuando á esa maraviya,
á ese mar tan resalao
se arrima este esventurao...
es pa ajogarse en la oriya.
ROMERO. ¿Tú ajogate, Fogaratas?
¿Por qué razon...
FOGARATAS. Ten presente
que aunque yo soy mu valiente
soy mas probe que las ratas.
ROMERO. Es verdá; pero...
FOGARATAS. Sonsi;
no sabes tú con sertesa
que el amor y la provesa
están reñios aquí?
Por eso, con mí agonia,
y á pesar de ser quien soy
camarás, aquí me estoy
sin desi esta boca es mia.
(Saca la navaja y se pone á picar un cigarro.)
Pues nó sabeis lo mejó.
Sa presentao un señorico
mu fachendoso y mu rico
que á la husma va como yo.
Yo no sé como se nombra
porque su jeró me empacha;
pero ello es que á la muchacha
no la deja á sol ni á sombra.
En Zeviya, por el rio,
me la sigue... y me envenena!
y hoy á la feria e Mairena
tras de eya sabrá venio.
Sabe Dios lo que sardrá:
á mí no hay na que m' asombre;
pero temo que ese hombre
me juegue arguna trastá.
ROMERO. Pus métele mano al bulto
y ponlo como una criba.
FOGARATAS. Ejarme á ese bombre que viva.
ROMERO. Que ha e vivir!... si es un insulto...
FOGARATAS. Señores!.. cudiao conmigo:
ejarlo que tome vuelo...
no hay que tocarle ni á un pelo
que yo sé lo que me digo.
ROMERO. Pero...
FOGARATAS. Na!... ejarlo venir.
ROMERO. De moo que si asi t' estás
no irás palantre ni atrás;
yo en tu lugar... es disir,
estando yo encalomao,
á ese hombre le daba un bote,
me casaba hasta el cogote
y se arremató el fregao.
FOGARATAS. Adivina quien te díó...
casase!... pues que! no hay mas?
ROMERO. Si al tio Crepúsculo vas
acaso ¿te irá que no?
FOGARATAS. ¿No sabes tú, compañero,
que el tio Crepúsculo es
mu amante del interes,
y que es su dios el dinero?
Y el entrá conmigo en trato
que convenensias presenta?
¿tengo yo acaso mas renta
que la que me da el barato?
ROMERO. Una ves que no hay mas medio
pa salir de estas refriegas. ..
camará, ¿por que no juegas
á ve si encuentras remedio?
Con diez mil rales... ¿verdá?
tú te pones al corriente...
y aqui ya sabes que hay gente
que tié la borsa apretá.
Vámonos a los garitos
corramos juntos la tuna,
y á ver si quié la fortuna
haser caso e nuestros gritos.
Peor no has de estar que estás;
con que á seguir un albur...
y si lo pierdes... abur,
t' echas al rio... y en pas.
FOGARATAS. Hombre... m' has iluminao:
lo haré de muy güena gana...
¿quien sabe si esta mañana
seré mas afortunao?
(Aparece por el fondo el tio Crepúsculo, envuelto en su capa y recatándose y andando misteriosamente.)
ROMERO. Allí viene el tio Crepúsculo.
FOGARATAS. Pues sus!... que le voy á hablá...
y si no me quié escuchá
le voy á romper un músculo.

ESCENA II.


DICHOS.-EL TIO CREPÚSCULO.

CREPÚSCULO. Que Dios bendiga á la gente
e mas poer, cabayeros.
¿quien ostes mercar un jaco
mas sutil que el pensamiento,
que corre mas que la vista,
limpio, fuerte, cabos negros,
que se engaya y jase piernas
con tantísimo lalento
que en dos lesiones na mas
aprendió á bailá el bolero?
ROMERO. S' estima.
CREPÚSCULO. (Retirándose.) Pues al avio.
FOGARATAS. Oigásté.
CREPÚSCULO. (Volviendo.) Por poco presio, 
casi e varde...
FOGARATAS. Tio Crepúsculo,
¡quié osté escuchame un momento?
CREPÚSCULO. Tú por estos andurriales?
no estás tú aquí pa na güeno.
FOGARATAS. ¿Quié osté escuchá dos palabras?
CREPÚSCULO. Hombre... esembúchalas presto
que tengo que huronear,
y ya conoses mi genio.
FOGARATAS. Camarás... haseus á un lao
que ya nos veremos luego.
(Todos se retiran y le confunden con la multitud.)


ESCENA III.


CREPÚSCULO. FOGARATAS.

FOGARATAS. Tio Crepúsculo, oste es hombre
e muchísimo dinero...
CREPÚSCULO. Jesus!.. y qué esvergonzao!
hombre... no igas sacrilegios:
por estas, que estoy á ruchis
esde que empesó el inviesno.
FOGARATAS. Sosiéguese osté, señó,
que por ahora no pienso
peirle á osté na emprestao...
CREPÚSCULO. Hombre, es que...
FOGARATAS. Porque yo espero
que me dará bien á bien 
lo que le pida y laus deo.
CREPÚSCÚLO. Fogaratas... Fogaratas!
no me busques la singüeso,
tengamos la fiesta en pas...
ya me entiendes, macareno.
(Hace como que se va y lo detiene.)
FOGARATAS. Osté es el que no ha entendio
mi toná...
CREPÚSCULO. Sí, la sospecho...
FOGARATAS. A que no?
CREPÚSCULO. Vamos a ver.
FOGARATAS. Pus como ibamos iciendo,
osté es el gefe en Triana
e toiticos los moreno,
y tos le dan obedensia
como á un divel: mu bien hecho.
Osté es el que en los mercaos
yeva la vos, pone presio,
y jase lo negro blanco
y dempues lo blanco negro,
y osté en fin tiene una hija
que vale sesenta reinos,
y al que de estos me rebaje
uno solo, le hago tiestos.
Yo... la verdá, soy un hombre
de güena intension, mu erecho,
no tengo mas que dies muertes,
en güena ley po supuesto,
y lo que es el arfilé
juncalmente lo manejo.
Hasta ahora, naide ha lograo
meté candela en mi pecho...
es desí ninguna já
en l´agonía m' ha puesto;
pero lo que es Auroriya...
¡ay camará! que m' ha muerto.
Si osté me quié haser felis
démela osté en casamiento
ó como á osté se l´antoje,
señó, que pa mí es lo mesmo.
Pero si usté me la niega,
si osté me pone mal gesto...
aqui yase Fogaratas,
venga el santólio corriendo.
CREPÚSCULO. Pus Señor, vamos á cuentas
lo primero es lo primero.
¿Cómo estamos de calés?
¿hay trigo?
FOGARATAS. (Malo m' he puesto.)
tio Crepúsculo, ni un chavo.
CREPÚSCULO. Pues hijo no pué haber menos.
Con que casarte!... eh?.. casarte
sin habiyelar ni un siento
e meayas peluconas...
¡vaya una toná con mérito!
tú estás tocando el violon,
hombre!... no seas majadero
ni le metas en honduras
porque el casarse es mu serio.
Echa á otra parte los clisos
y busca entre ese hormiguero
e chavalas, una que...
no te conosca el juego.
FOGARATAS. Con que es disir que ósté quiere
que por mí toquen á muerto?
CREPÚSCULO. Fogaratas!.. no hay emboque,
mira que soy perro viejo,
y á mí tú no me la das;
estamos...? te lo prevengo.
Anda y búscate la via,
y si tienes tanto fuego,
ese te alumbre y te lleve
de la fortuna al sendero.
Por lo emas, si me presentas
algun parnés con el tiempo,
Auroriya será tuya...
y adios chavosiyo, tengo
que darle á un potro salía
y voy á ver si lo cuelo.

ESCENA IV.


FOGARATAS.

¿Lo estás viendo arrastraísimo?
si te lo estaba yo isiendo,
si ese hombre el corason
lo tiene forrao con jierro!. ..
¡Várgame el señó san Dimas!
¡que no se pudiera esto
arreglar á puñalás!...
entonses sí... ¡me esespero!
entonse sí que s'armaba
un sisco aquí de los güenos.
Pues señó... á la esesperá,
hay que jugá, no hay remedio
y pá juntá algun cunquibus
voy á vendé hasta el peyejo.
(Aparece Aurora por el fondo y se adelanta muy despacio.- Del grupo de los amigos de Fogaratas salen varios requiebros á los que Aurora contesta con desden.)

ESCENA V.


AURORA. FOGARATAS.

UNO. Auroriya!
AURORA. ¿Que hay, boquita?
OTRO. Juy! que la sal te se errama!
AURORA. Quié osté cayá, ebaborio?
FOGARATAS. ¡Várgame santa Escolástica!
allí viene el sol, la Aurora...
y toico junto... (Le arroja el marseyé.)
ay!. ..jitana!
envidia tengo á las piedras
qne van besando tu planta.
AURORA. Ya sabes tú que s' estiman
tus piropos, Fogaratas.
FOGARATAS. ¡Ay Dios!... que me escucurucho!!
no m' hables ya mas palabra
porque voy á reventá
como un siquitraque.
AURORA. ¡Vaya!
que eso no es mas que palique.
FOGARATAS. Palique?.. ¿por qué me tratas
de esa manera si sabes
que está mi cuerpo hecho ascua
y que me tiene errengao
esa mirá soberana?
AURORA. ¡Ay que faitigas, salero!
Si cuando á mi barrio bajas
lo mesmo dises á toas...
majito!... que no m' engañas.
FOGARATAS (Tirando el sombrero á los pies de Aurora.)
Ahí lo tienes, písalo...
que eso es ya lo que me farta.
AURORA. (Lo recoje y se lo pone á Fogaratas.)
¿A qué viene ese arrebato?
vamos... cúbrete, que anda
un vientesiyo...
FOGARATAS. Rumales!
AURORA. ¿Se pasó ya la iscordansia?
FOGARATAS. Pus si es verdá; cuando estoy
por quererte hecho una lástima,
cuando sabes que me errito
como la sal en el agua,
cuando ese par de luseros
en este infelis se clavan,
¿á que gastas esas bromas
que me hasen trisas el alma?
AURORA. Es que como yo no veo
lo que por ahí drento pasa,
no sé si serán prosodia
esas tonás que me largas.
FOGARATAS. ¡Prosodia yo, chula mia!
tú quiés verme erramar lágrimas...
¿quies que m' habra con la tea
en el pecho una ventana
pa que t' asomes y mires
mi corason...
AURORA. Caya... caya!...
no me lo mientes siquiera
que me da la sangarriana.
FOGARATAS. Ya se yo que tú no inoras
la caliá de mis ansias
porque t' he probao que aquí,
tú sola reinas y mandas.
AURORA. Sigue, sigue, Pacorri1lo,
que aunque mientas, tus palabras
me saben á miel rosá
y á confituras e pascuas.
FOGARATAS. Voy a dar un estayio,
lo estoy viendo...
AURORA. ¿Por qué causa?
FOGARATAS. Porque sin saber por qué
tienes de mí esconfianza:
y malos mengues me yeven
si esde aquí á la mas lejana
covacha del Universo ..
se puée encontrar una yama...
una pasion mas tremenda
mas verdaera y mas santa.
Esto bien lo sabes tú,
y si quies aun mas probansa
resuelta á to lo que venga
esta presona se haya.
Y me paese que e fatigas
y pesaumbes ya basta:
bastante m´he consumio
por tu lus divina y clara
y meresco que me premies
con la crus e la costansia.
Vamos á ver si te gusta
lo que ahora á mi se m' alcansa.
¿Te quies veni á corré mundo,
Auroriya, en mi compaña?
AURORA. Fogaratas, ¿y qué bienes
nos vienen con esa grasia?
FOGARATAS. El que vivamos los dos
como en el sielo...gitana!
el que ninguno en el mundo
ponga á mi querensia trabas
y el que llamarte yo puea
á boca yena... mi garda!
AURORA. Mira que ya vas perdiendo
los estribos, Fogaratas.
¡Vaya dos pelegrinitos
que estariamos de chapa!
Eso es metelo á barato
y yo no dejo mi casa 
por to el oro e el mundo, nene;
esas peniyas aguanta,
y si tanto te faitigan 
le pues hablá á mi tayta
que es hombre puesto en rason
y si er dise bien... yo, pajas.
FOGARATAS. Ya ese camino está andao,
y no hay mas que una esperansa.
AURORA. Cuál?
FOGARATAS. Ya la sabrás, fortuna,
si acaso llego á encontrala.
Adios, voy á hacer por tí
to lo que á un jembro e mi planta
de cruo y de mas tremendo
se le pue pedir que jaga.
AURORA. Oye...
FOGARATAS. Hoy mesmo has de ser mia
pese á mi estreya tirana...
ó se lo yevan los mengues
á tu amante Fogaratas.

ESCENA VI.


AURORA. ROMERO. Gente del pueblo.-Despues DON JOSÉ. DON LUIS.

AURORA. ¿Qué irá a hasé ese esventurao?
no yeva mu guena cara...
y él es capás de emprendé
á trastasos con el alba.
Dios le alumbre en su camino...
UNO. Aurora!
AURORA. Qué es lo que pasa?
EL MISMO. Dime la giiena ventura.
AURORA. Si tú la tienes mu mala.
OTRO. (Presentándola la mano.)
A mí... dise bien, á mí!...
AURORA. Quita elante esa manasa,
que tienes cara e ajorcao.
TODOS. Ja!..ja!..ja!..
EL MISMO. (Amostazado.) Si no mirara...
AURORA. (Señalando al aguaducho.)
Ahí la venden de Tomares, 
toma un sorbito y descansa.
ROMERO. Vaya, Auroriya, no seas
con tus amigos tan áspera;
dinos cuatro palabritas
d' esas que yegan al alma
pa que sepamos ca quisque
la suerle que nos aguarda.
AURORA. Pus echase hásia este lao
que el estar de pié me cansa.
ROMERO. Corriente! Dios le bendiga...
vamos! aquí ties mi palma.
(Se sienta á la izquierda.- Los campesinos la rodean, y salen por la derecha don José y don Luis, el primero como reconociendo el terreno.)
AURORA. (Examinando la mano.)
Una niña de ojos negros
te jase tilí...
ROMERO. Y no marra.
AURORA. Mucho has de pasar por eya;
pero ar fin...
ROMERO. Ar fin... acaba!
AURORA. Ar fin la verás un dia
de tu cabayo á las ancas
vení á la feria e Mairena
en tu amor y tu compaña.
ROMERO. ¡Ay!.. Dios te lo pague!.. toma
(Saca la sortija del pañuelo del cuello y se la echa á Aurora en la falda.)
este aniyo: la esperansa
que m' has dao, resalaota
con na en el mundo se paga.
(Vase Romero, y mientras hablan don José y don Luis, Aurora sigue diciendo la buena ventura á los que tiene en derredor, los cuales se van retirando sucesivamente dando los unos señales de alegria, los otros de abatimiento.)
JOSÉ. Aquí está: ya di con ella.
LUIS. Mira lo que haces, repara
que eso no es digno de ti,
al fin es una gitana...
JOSÉ. Deja, Luis, esos sermones
para la semana santa:
á todo estoy decidido;
me ha gustado esa muchacha
y sí no la ablanda el oro
la robaré y santas pascuas.
LUIS. Si eso no lleva camino...
es una calaverada,
y en un dia como este
nos puede costar muy cara.
JOSÉ. Qué ha de costar.
LUIS. Hombre, sí;
tú no te apuras por nada: 
todos aqui la conocen
y si dice una palabra
se nos va á venir encima
esa insolente canalla.
JOSÉ. Pues eso tendrá mas mérito:
quiero empresas arriesgadas
donde nada hay que temer...
eso, Luis, no tiene gracia.
Mira, ya la van dejando
esos pobretes... avanza,
que la ocasion es muy buena...
ya se quedó solitaria.
(Se acerca á Aurora muy embozado.)
AURORA. ¿Quie osté tamien que le diga
la güena ventura? 
JOSÉ. Gracias;
ya hace tiempo que la sé.
AURORA. No se tape osté la cara
pa esirmelo, esagraesio.
JOSÉ. Es que conviene ocultarla.
¿Quieres que yo te la diga 
por si saberlo te agrada?
AURORA. ¿El qué, mi güena ventura?
JOSÉ. Se entiende...
AURORA. (Echándole mano al embozo.)
A ver?... caya caya!
¿quien le habia e conoser,
zeñorico, en esa facha?
JOSÉ, Por tí me pongo yo así?
tú sola, tú, eres la causa:
por tí, hermosisima Aurora,
tengo perdida la calma...
y tú cuanto mas padezco
con mas rigores me tratas.
AURORA. ¿Con que me ibasté á desir
la güena ventura? vaya,
prensipie la letanía.
JOSÉ. Trae la mano.
AURORA. No hase farta.
Pus que! no tié osté bastante
con este parmito e cara.
JOSÉ. Mucho que sí; pero deja
que logre ahora tocarla...
AURORA. (Retirándole el brazo.)
Eh!... pasito, manilargo.
JOSÉ. Si yo no te iba á hacer nada.
AURORA. Por si acaso, tengo un cutis
tan sutil que to le raspa...
JOSÉ. Oye, Aurora; yo he venido
á poner fin á mis ansias.
Siete cortijos poseo,
y de ellos serás tú el ama
si en las ancas de mi tordo
te vienes en mi compaña.
Resuelto estoy á llevarte
aunque la vida me vaya,
y se oponga quien se oponga;
con que no lo pienses, anda.
AURORA. (Retrocediendo.) Quítese osté, presumio.
JOSÉ. (Persiguiéndola.) Digo que no.
AURORA. Que se abrasa.
JOSÉ. Pues eso es lo que yo quiero.
LUIS. (Deteniéndolo.) Pepe!
JOSÉ. Eh!
AURORA. (Huyendo por la derecha.)
Los pies me valgan.
(Van á seguirla y les sale al encuentro el tio Crepúsculo.)

ESCENA VII.


EL TIO CREPÚSCULO. DON JOSÉ. DON LUIS.

CREPÚSCULO. ¿Quien ostés mercar un jaco,
un jaco que es un portento
ni mu gordo, ni mu flaco...
pero con mucho talento?
Mi osté quel animalito
es una cosa... que ya!
¿Quié osté velo señorito?
porque no se pierde na...
JOSÉ. (Mal haya...) 
LUIS. (Bajo á José.) Su padre es este...
JOSÉ. Hombre... bueno, lo veremos...
(Aunque el dinero me cueste...
es fuerza, disimulemos.)
CREPÚSCULO. Pus señó, Dios sea alabao.
(Gritando hácia dentro)
Je!.. Canina!.. Boca e rapé!
traese el potro.. con cudiao! ..
con cudiao! no se us escape.
(Salen Canina y Boca e rapé con un jaco; el primero se queda á alguna distancia: el segundo, lo conduce del bocao hasta el centro de la escena.)
Zu mersé mire esa piesa...
¡este es un bicho mu fiero! 
y la cola? y la cabesa?
vamos... si no tiene pero.
¿Pues y los clisos?.. ¡no es na!
son senteyas!... no hay mas ver;
miuste, con esa mirá
está isiendo su poer.
Y los piños? Jezucristo!
son mas blancos que el marfin,
y en jamás aqui s´ha visto
un jaco con tanta clin.
¿Lo quié usté ver caminá?
lo mesmo sale que un taco...
Je!.. Canina!.. ven acá...
(Llega Canina y monta.)
encarámate en el jaco;
(Mientras sale de la escena.)
y yévalo recojio
hácia el camino e san Roque...
¡corto! Canina! hijo mio...
y cudiao no te s´esboque.
¿Lo vusté? ¡uy! ¡qué pujansa!
es lo mejó que tenemos...
ni el mesmo viento le alcansa...
¡si son mucho aqueyos remos!
JOSÉ. Tropieza?..
CREPÚSCULO. Eso es que e mano cambió...
vea lusté... ¡qué gayardia!
¡Alabao sea el Señó
que tales fortunas cria!
¡Canina! para!.. al avío;
(Vuelve el jaco á la escena.)
¡arrepare osté que piel!
vamos, si quie osté ir servio
no hay mas que quearse con él.
JOSÉ. (No hay mas, me lo va á embocar... y el caballo es de capricho... pero hay que disimular...)
y ¿cuanto vale ese bicho?
CREPÚSCULO. Qué cuanto? bien vale... así
Dios se orvie e mis pecaos
lo mesmo que un m[a]raveí
sobre tresientos ducaos.
JOSÉ. Trescientos ducaos..? qué escucho!
y con tan pobre presencia...
hombre... me parece mucho,
eso es pedir sin conciencia.
CREPÚSCULO. ¡Qué ha e ser mucho!.. ¿no vusté
que ese potro es una fiera?
¡por san Juan!.. ¿osté no ve
que es de la casta e Valera,
y que se bebe los vientos,
y que los sielos escala.
Vaya... vengan los dosientos
y págoste la alcabala.
JOSÉ. Veinte doblones le doy
que están en este bolsillo:
con que ¿acomoda ó me voy?
que dice usted?...
CREPÚSCULO. (Mirando con pena al jaco.) Probesiyo!...
s' acabó, no hay mas que hablá!..
si osté es el amo, on José...
Luseriyo!.. ¡pasa ayá!
¡que bicho se yevasté!!!
¡qué animal!.. vaya unas manos!
que las han pintao paese...
Jay!.. antes de esapartanos
ejeme osté que lo bese!
Lusero! mantente tieso...
anda con Dios... provesico,
y toma mi último beso...
¡vargame Dios... qué josico!
Zeñon José, no pueo mas!
Llévelo usté por Jesú...
que no lo güelva á mirá...
gástelo usté con zalú!
JOSÉ. Me llevé al fin la botica? (A Boca e rapé.)
Vaya!.. yévatelo, Ambrosio...
(Yéndose detras del jaco.)
(Si yo le virlo la chica
no hemos hecho mal negocio.)

ESCENA VIII.


CREPÚSCULO. CANINA.-Despues ROMERO.

CREPÚSCULO. Canina... arrímate acá:
ya lo ves, pasó el potriyo;
juersa el mojarlo será...
con que vamo al ventorriyo.
Güen gorpe!.. ¿es verdá chorré?
y en seguro lo hemos dao...
¡Várgame Dios lo que pueé
con los jacos el sarvao.
Y el güen señó no ha alvertio...
¡si es esto una maraviya!
que el peyejo está cosio
mas acá e la paletiya.
Ni que la clin, ni la cola,
ni los piños son verdá...
Canina!.. con mi parola
to se lo jise tragá.
Jesucristo!.. ¡vaya un topo!
no se yeva mala ardiya...
ja!..ja!.. Dios jaga que el jopo
se le tenga hasta Seviya.
AURORA. (Dentro.) Fogaratas!.. padre mio!..
CREPÚSCULO. No es mi Aurora?
AURORA. Que me yevan!
ROMERO. (Sale.) Tio Crepúsculo!
CREPÚSCULO. Qué es eso?
ROMERO. Na!.. no es na. ¿Y con esa flema
s' está osté?
CREPÚSCULO, Pero hombre, acaba!
ROMERO. No es na!.. que sobre una yegua
ha puesto un moso á Auroriya
y van á carrera abierta
por esos campos juyendo.
CREPÚSCULO. Romeriyo!.. qué me cuentas!..
pero ese moso ¿quién es?
ROMERO. No debe e ser de la tierra
porque no lo he conosio...
CREPÚSCULO. A ver!.. venga una escopeta
que alargue mas de un anteojo.
ROMERO. Se va á tirá de las greñas
el pobre de Fogaratas
en sabiendo esta ocurrensia.
(Suena un tiro a lo lejos.)
CREPÚSCULO. Qué es esto.
ROMERO. Eso es un trabucaso...
(Corriendo á un estremo de la escena.)
no lo dije?..
CREPÚSCULO. Que diquelas?
ROMERO. Fogaratas que d' un tiro
ha perniquebrao la yegua...
CREPÚSCULO. De verdá?
ROMERO. L' ha rescatao...
ande la marimorena...
y el otro juye... ya vienen...
CREPÚSCULO. Dios le pague esa obra güena.
ROMERO. Hoy si que está afortunao;
en too lo que apunta asierta.
CREPÚSCULO. ¿Cómo es eso?
ROMERO. Hoy ha ganao 
un dineral... 
CREPÚSCULO. Es de veras?
ROMERO. Pus no ha de ser si de oblones
la faja la tiene yena...
que se lo diga á osté el mesmo,
mírelo osté... ya s' aserca.

ESCENA IX.


AURORA. FOGARATAS. CREPÚSCULO. ROMERO Y PUEBLO.

AURORA. (Arrojándose á los brazos de su padre.)
Me paese mentira...
CREPÚSCULO. Aurora!
FOGARATAS. Tío Crepúsculo esa prenda
está rescatá por mangue...
(Sonando el que lleva en la faja.)
y mangue trigo habiyela;
con que si osté...
CREPÚSCULO. Tuya! tuya!
Fogaratas!.. cosa hecha.
FOGARATAS. Pus vaya!.. venga un guitarro
¡y armemos aqui una fiesta
y echemos cuatro tonás
aunque se junda la tierra.
Varios del pueblo. A bailá!
FOGARATAS. (A Aurora.) Vente conmigo
y ayá va por tu querensia.
(Fogaratas con una guitarra se sienta á un lado. -Aurora á sus pies apoyando en las rodillas de Fogaratas un codo. -Salen de entre el pueblo varias parejas y bailan. )
Naide mire á mi niña
con malos ojos
si no quié que le entone
cuatro responsos.
Porque es mi niña 
gloria e los cuatro reinos
d´Andalusia.
Vaya ahora tú, primorosa;
á ver como te gobiernas.
AURORA. Si estoy asustá...
FOGARATAS. No le hase.
AURORA. Lo haré porque tú te empeñas.
CANTA.
Tengo un majo que vale
mas que otros majos
porque en tos los apuros
siempre lo hayo.
Y aunque haiga envidia
estoy con sus favores
muy agraesia.
FOGARATAS. Bendita sea esa boquita
que me jase una jalea.
Tio Crepúsculo!.. osté ahora.
CREPÚSCULO. Hombre tengo carraspera
y un jumiyo en el goyete
que me hase trabar la lengua.
FOGARATAS. Pero... y que? na!.. échela osté
que aquí toa es gente e consensia.
CREPÚSCULO. Malo y haserse e rogar
son dos males... vaya e gresca.
A mi naide me pone
el pié po elante
pa colar un jaquiyo
con genio y arte.
Porque á los jacos
no hay naide que los trate
como un gitano.
FOGARATAS. Bien! tio Crepúsculo, bien!..
alto to el mundo: á correrla;
vamos á tomar un sueste
y á ajogá la pena negra.
¿qué os parese?
TODOS. Bueno!.. viva!
FOGARATAS. Pus cabayeros, á eya!
y luego á armarla en Seviya,
y á que suba la marea...
ya que la hemos empesao
en la feria de Mairena.




FIN DE LA COMEDIA.



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Esta edición de La feria de Mairena, realizada por José Luis Gamboa, está bajo una licencia de Creative Commons.